La original es más redonda y revolucionaria. La secuela es un epílogo cálido, necesario y más adulto. Si te gustó la primera, no puedes perderte la segunda. Conclusión: ¿Merece la pena ver "Encantada: la historia de Giselle 2021"? Absolutamente sí. No es perfecta: el ritmo decae en la mitad, y el personaje de Maya Rudolph está infrautilizado. Pero cuando la magia funciona —especialmente en el número musical de Idina Menzel y en la transformación villanesca de Amy Adams—, Encantada brilla con luz propia.

En este artículo, te contamos todo lo que necesitas saber: la trama, el elenco, las canciones, dónde verla legalmente y por qué esta película es mucho más que un simple cuento de hadas. La película retoma la historia años después de que Giselle y Robert Philip se casaran al final de Encantada . Ahora viven en un apartamento abarracado en Manhattan, con su hija Morgan (ya adolescente, interpretada por Gabby Baldacchino) y una nueva bebé llamada Sofia.

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| Aspecto | Encantada (2007) | Encantada 2021 | | :--- | :--- | :--- | | Humor | Sátira pura del género princesa | Sátira + drama familiar | | Villano | Narissa (Susan Sarandon) | La propia Giselle hechizada | | Canciones | Inolvidables ("Happy Working Song") | Buenos temas, menos pegajosos | | Mensaje | El amor real existe fuera de los cuentos | El "felices para siempre" requiere trabajo diario | | Efectos | Animación 2D + live action | Efectos digitales y un segmento animado muy breve |

Introducción: 15 Años Después, el Encanto Vuelve a la Gran Pantalla Si hay una palabra que define la experiencia de ver Encantada: la historia de Giselle 2021 , esa es "nostalgia inteligente". Quince años después de que Disney nos presentara a la princesa más ingenua y musicalmente peligrosa de Andalasia, Amy Adams retoma su papel de Giselle en una secuela que no solo es más oscura, sino también más reflexiva.

Es una película ideal para ver en familia en Navidad, o para una noche de nostalgia con amigos que crecieron con la Giselle original. Además, abre la puerta a una posible tercera entrega (el final post-créditos insinúa un regreso a Andalasia).

Giselle ya no es la ingenua que llegó a Nueva York con vestido de novia. Ahora es una madre de dos hijas, una de ellas adolescente (Morgan) que no es biológicamente suya, pero a quien crió desde pequeña. El conflicto central no es solo mágico: es emocional. El hechizo que convierte a Giselle en madrastra malvada es una metáfora de cómo el estrés y las expectativas no cumplidas pueden volvernos amargados.